Dad, pero con cabeza.


Me llamo Elisa y me han permitido contar mi triste historia para que otros puedan aprender y evitar situaciones como las que yo misma me busqué.

Siempre fui una mujer muy independiente, creía que la vida me iba a llenar de felicidad,viviendo intensamente, sin reglas, sin ataduras, era lo que vosotros decís un "espíritu libre" nacida para el amor

Nací en los años 60 y mis padres me dieron una educación liberal a pesar de aquellos tiempos ellos eran también muy adelantados en sus ideas y más que educarme me dejaron suelta para que yo desde pequeña aprendiera las cosas por mi misma.

Cuando cumplí 18 años me fui a vivir a una comunidad donde compartíamos todo en la vida las cosas materiales y por supuesto el sexo.

Siempre di todo lo que tenía, nunca guardes nada para mí y claro todos abusaron de mí ya que si alguien quería algo de mí simplemente lo cogía sin preguntar

Yo creía que podía esperar el mismo comportamiento de los que tanto di ya que no hubo esfera de mi vida que no compartiera.

Creía que éramos una gran familia pero el amor libre me pasó también su factura.

Al principio de los ochenta empecé a encontrarme mal estaba cada día más débil y llena de ronchas externas por todas partes de mi cuerpo

Seguía viviendo en mi comunidad aportando todo mi trabajo, mis esfuerzos, y mi cuerpo si alguien quería utilizarlo y de repente supe que estaba enferma: SIDA

Esa maldita enfermedad se había apoderado de mi vida.

Al recibir la noticia caí en una profunda depresión y pensé lo afortunada que era al pertenecer a un grupo de hermanos que me iban a comprender a ayudar y amparar como yo llevaba años haciendo a muchos otros que vinieron a mí en busca de ayuda

Pero la reacción de mi grupo fue todo lo contrario : me trataron como una apestada, no se atrevían siquiera a acercarse a mí, y lo más cruel, vinieron a hablarme para echarme del grupo al que llevaba perteneciendo desde que tenía 17 años

Me abandonaron sola, enferma, sin recursos, sin dinero,

Me dediqué dentro de mí más profundo abatimiento a mal vivir en la calle, cada día peor, con menos fuerzas

Iba y venía de los hospitales donde me decían que no se podía hacer más por mí

El dolor moral fue muy superior a mí deterioro físico yo que había dado todo por los demás me veía ahora en la calle removiendo la basura

Mis últimos días fueron un infierno, vendí mi cuerpo a otros desgraciados a cambio de algo de comida y de droga que era lo único que me hacía olvidar mi penosa situación hasta que ya mi cuerpo no pudo más

Ahora estoy curándome de las heridas morales que recibí y de las que me dicen que tardaré mucho en recuperarme ya que perdí toda mi fe en la humanidad

Pequé de ingenua, di todo a quién no se lo merecía y cuando estuve enferma sólo obtuve ingratitud

Ayudad a los demás pero con cabeza

No sé qué más podría decir… ayudaros primero a vosotros física y espiritualmente antes de darlo todo sin cabeza a los demás,

No esperéis nada y dad lo que os venga como un regalo, sin esperar nada, no seáis tan ingenuos como yo fui…

Me están ayudando mucho ahora, creo que piensan que tuve buen corazón y tratan que reflexione y recupere mi fe, que haga las cosas pero con más cabeza y el mismo corazón

Gracias por permitirme una nueva oportunidad .

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