Las oportunidades perdidas.


" La vida es un duro camino de aprendizaje y, quien no lo quiera ver así, la propia vida, tarde o temprano, le enseñará esa lección, la mayoría de las veces de forma dolorosa.

Porque no nos engañemos. Es cierto que la vida se compone de buenos y malos momentos, pero aquellos malos nos suelen marcar mucho más que los buenos.

Vamos cambiando con el paso de los años, y con ello de las experiencias.

Lo que algunos llaman madurar, no es más que la pérdida de la capa de inocencia con la que venimos, y que, a lo largo de los años, se nos cae hasta hacernos “madurar”.

Y esto es así.

Algunos sufrirán más, otros sobre llevarán las penas mejor, e incluso para algunos, los menos por desgracia, las alegrías de la vida, que también están ahí pero que hay que saber atraparlas, les compensan por los otros momentos malos vividos.

No nos desesperemos.

Todo tiene un sentido.

Lo que pasa es que es tan difícil verlo desde el pozo del dolor al que muchas situaciones nos someten….

Una vez dijimos que no somos héroes.

La vida es así, dura y con momentos desagradables, que nos causaran desesperación, nos tumbará a una y cien veces, y pocas manos encontraremos para levantarnos.

Pocas, pero no ninguna.

Y es aquí donde quiero centrar mi mensaje.

En esas pocas manos que todos nos encontramos y a veces ignoramos y que desinteresadamente nos ofrecen a lo largo del camino su ayuda, esos pequeños momentos que nos arrancan una sonrisa, esos gestos de complicidad de algunos compañeros del viaje que nos ayudan a seguir, y que nos encontramos, aunque solo sea de vez en cuando.

Son a veces escasos por lo que no nos podemos dejarlos escapar.

Agarrar con fuerza a esas ayudas del camino, disfrutar de las alegrías, de los pequeños placeres que os encontraréis… cada uno los encontrará de una forma distinta, pero esas pequeñas ayudas están ahí puestas, como un vaso de agua que le ofrecen en mitad de una carrera al corredor de una maratón.

No desperdiciéis esas pequeñas oportunidades de felicidad y ayuda.

A veces, aprovechar ese pequeño vaso de agua en mitad de la carrera, es la diferencia entre acabarla o no acabarla.

Aprovechad todo ayuda, especialmente los momentos más duros.

Si la carga es demasiado pesada, intentar aligerarla con las ayudas que siempre encontráis en camino y que siempre se presentan de muchas y muy variadas formas.

No desperdiciéis esas oportunidades del camino, muchas veces son escasas, no las dejéis escapar.

Confiad siempre, nosotros desde aquí también vamos poniendo nuestros vasitos de agua, tan llenos como podemos. No os rindáis. El premio está ahí, esperando, todo esfuerzo encontrará su recompensa, no lo dudéis nunca.

Vuestra amiga Ester "

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