Todos sabemos lo que está bien y lo que está mal y nadie nos obliga a hacer una cosa ni otra. ¿Por q


"Esto enlazaría con la pregunta que siempre os hacéis que es si ¿el hombre es bueno por naturaleza o es malo?

En realidad, es la misma pregunta, pero hecha de otro modo.

Cuando un ser humano encarnado actúa para bien o para mal, tiene dos leyes por las que se rige:

1.- una son las leyes de los hombres, qué son mutables y cambian y

2.- otras serían las leyes divinas.

Cuando uno está encarnado, hace bastante poco caso a las leyes divinas, y bastante caso a las leyes digamos humanas, porque te estás moviendo en ese mundo, y la punición del castigo, o la multa, viene por infringir esas normas, y cuando tú lo infringes, esa multa o ese castigo que te cae por hacerlo, lo vas a pagar en tu vida encarnada, es decir vas a pagar la multa.

Pero esto no ocurre cuando alteras las leyes divinas, es decir, cuándo puedes hacer el bien y no lo haces, o dejas de hacerlo, cuándo puedes ayudar a alguien y te es más cómodo no hacerlo, porque esto también es importante,

La frase de si no tengo nada a cambio, si no saco algo no lo hago, te estás equivocando, y sí que tienes algo a cambio y eso que tienes a cambio es el no castigo moral, por decirlo de algún modo para que lo entendáis.

El tema es que todavía no estamos preparados, ni como espíritus ni como seres encarnados, a no depender de unas leyes bien humanas bien divinas.

Lamentablemente, de momento, los espíritus solo entendemos premio y castigo, y solo lo entendemos tanto si estamos encarnados como si estamos desencarnados.

Muchos encarnados se preguntan que sacan a cambio de hacer el bien, pero hablan como encarnados, no como espíritus

El problema viene cuando tú no crees que más allá vaya a ver algo, es decir más allá de la vida.

Hay muchas filosofías y religiones que exponen que la vida no termina con la muerte del cuerpo.

Si tu espíritu necesita que pases por una experiencia que te haga reflexionar la tendrás y si no es por una experiencia será por otra, otra cosa es que no quieras hacer caso a esos avisos que siempre que son necesarios se producen.

Y todo esto se basa en un punto tan sencillo, pero tan difícil, como creer que haya vida después de la muerte.

Si tú crees que hay vida después de la muerte, eres capaz de entender que tus acciones, es decir tus acciones buenas o malas, o aquellas cosas que infringes, aquellas cosas que no haces demasiado buenas, van a tener una repercusión y las cosas buenas también en el más allá, porque desgraciadamente no somos conscientes de la repercusión de esas acciones morales en la vida encarnada también tienen repercusión.

Hay muchas anécdotas en el las que se ve el cómo el problema con el que iba a venir al espíritu al encarnar se aminora, aunque nos pueda parecer muy grande, pero sí se aminora, por las acciones morales que ha hecho en vidas previas, o incluso desencarnado.

Y el quid de la cuestión está en saber.

Quiero conocer qué hay vida después de la muerte, porque si no hay vida después de la muerte y yo no creo que haya vida después de la muerte pasa lo que les ocurre a muchos espíritus.

Parte de esa irá está en que se echa la culpa a los a los demás... ¿por qué no me dijeron que existía una vida después de la muerte? Y la respuesta es que muchas veces si se lo dijeron, pero él no lo creyó.

No nos podemos quejar, porque todos sabemos muy bien cuando estamos encarnados que todas nuestras acciones tienen consecuencias, y cuando estamos desencarnados también.

Cuando haces malas acciones no olvidéis que encarnado pueden pillarte o no, pero desencarnado te pillan siempre.

Si tu espíritu necesita que pases por una experiencia que te haga reflexionar sobre la existencia una vida después de la muerte la tendrás, y si no es por una experiencia será por otra.

Otra cosa es que no quieras hacer caso a esos avisos, que, siempre que son necesarios, se producen."

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