La falsa caridad


"La caridad, es decir, el amor puesto en práctica, debería ser el principal impulsor de vuestros actos, en la vida que allí lleváis, y la que también llevamos aquí.

Sin embargo, y con gran dolor de nuestros corazones, asistimos a la banalidad de esa hermosa palabra, que muchos repiten y repiten, pero sus corazones hace ya tiempo que desconocen su verdadero significado.

De la caridad no se debe hablar tanto, si no practicarse.

¿Recordáis que vuestra mano derecha no debe saber lo que hace en vuestra mano izquierda? ¿y qué decir de aquellos que se golpean el pecho, mientras se ponen de ejemplo de una caridad mal entendida, una caridad empieza y acaba en ellos mismos, que nunca trasciende a los demás, ya no sólo materialmente, sino ni siquiera con un simple gesto de humanidad con sus hermanos?

No seáis como esos fariseos de los que Jesús nos hablaba, que presumía de cumplir mejor que nadie los preceptos y que luego tenían una piedra por corazón.

No habléis de caridad sino practicarla y no debéis de ir muy lejos. ¿no conocéis cerca de vosotros a nadie que sufre, situaciones de vuestros hermanos por las que pasáis de puntillas, como para no mancharos mientras, día sí, día no, os ponéis como ejemplo de ser los guardianes de la Caridad?

Mientras, negáis el pan y la sal, no ya a las personas lejanas, y no ya mediante desembolsos económicos, aunque muchos os los podríais permitir sin problemas, sino ni siquiera mediante los más humildes actos de compasión a los que os rodean.