La muerte volvió a mirarme de frente…Y yo le dije: no me das miedo.


“Hola!

Me llamo Feliciana, y debo decir que acertaron con mi nombre...

Siempre fui una persona optimista, ¡sabía verle el lado más alegre a la vida!

Eso no quiere decir que mi vida no conociera dificultades, sino que, a pesar de todo, sabía buscar las enseñanzas positivas de cualquier situación, por adversas que fuera.

Me casé tuve, dos hijos preciosos…. Desgraciadamente, cuando aún no era muy mayor, me fue detectado un cáncer.

Reconozco que se me cayó el mundo encima… de repente, todo se desvanecía, y la idea de la muerte lo llenaba todo, una idea pesada, dura, formada de miedo, mucho miedo a dejar este mundo, el único que conocía...